Dios nos llama a Evangelizar, y porqué no a través de una de las poderosas herramientas de comunicación:El internet. Compartiremos testimonios de jóvenes católicos, experiencias de la vida diaria y temas para que todo aquel que visite el blog, descubra que Cristo vive en cada uno de nosotros.
En estos días estuve leyendo el Genesis, la vida de Abraham. A sus 70 años aproximadamente Dios le prometió una gran descendencia. Y aunque El y su esposa eran estériles el le creyó. Tuvo fe, pero esa fe al ver Abraham que pasaban los años fue derrumbándose, y tomó a la esclava de su esposa para poder tener un hijo y que se cumpliera la promesa que Dios le habia hecho hace tantos años.
Pero Dios, le hizo ver inmediatamente su error y permitió que la esclava se fuera lejos y se llevara su hijo con ella. Luego cuando ya Abraham tenia más de 100 años, su esposa quedó embarazada de Isaac.
En este texto se ve claramente la voluntad de Dios para con nosotros. Muchas veces nos desesperamos y queremos hacer las cosas a nuestra manera, creyendo que estamos actuando bien según lo que hemos pedido en oración a Dios y que el nos ha hecho la promesa.
A Dios rogando y con el mazo dando...como dicen por ahi, cuantas veces actuamos sin consultarle a Dios primero? Dios le dijo que tendría hijos y que su descendencia sería tan grande como el numero de estrellas en el firmamento. Dios nos promete lo que queremos, pero siempre y cuando es acorde al plan que El tiene para con nosotros.....y no a nuestro tiempo.
Abraham luego de tener a Isaac, se dió cuenta que quería que el primer patriarca tuviera un hijo legitimo, de su esposa y que este fuera el sucesor del pueblo escogido por Dios. Nosotros no tenemos la visión completa de las cosas. Luego que nos pasan es que nos enteramos porque Dios lo permitió así y no lo concedió antes. El desea lo mejor para nosotros. la espera y el sufrimiento hacen que valoremos más las cosa, nos hace fuertes y humildes.
Que no nos aturda la sociedad, que no influyan en nosotros ideas o pensamientos negativos, no nos dejemos abatir por acontecimientos, no nos sintamos que vamos atrás y otros alante, ya llegará nuestra hora y llegará cuando debe llegar.
Oremos siempre para que Jesús nos ayude a aumentar nuestra Fe, y que en tiempos de prueba perserveremos, piediendo siempre al Espíritu Santo sabíduría y dicernimiento, para que sea El quien actue y hable por nosotros, para que cada cosa que emprendamos nos salga bien.